“El club del crimen de los jueves”: comedia amable y sin demasiadas ambiciones

El film sigue a un grupo de jubilados que investiga el asesinato de uno de los dueños del geriátrico de lujo donde viven.

EL CLUB DEL CRIMEN DE LOS JUEVES 6 puntos

(The Thursday Murder Club; Estados Unidos, 2025)

Dirección: Chris Columbus

Guion: Katy Brand y Suzanne Heathcote.

Duración: 118 minutos.

Intérpretes: Helen Mirren, Pierce Brosnan, Ben Kingsley, Celia Imrie, Naomi

Ackie, Daniel Mays, Jonathan Pryce.

Disponible en Netflix.

¿Qué tienen en común Helen Mirren, Ben Kingsley y Pierce Brosnan? Podría decirse que los tres forman parte de la realeza actoral del Reino Unido, con carreras disímiles pero igualmente prestigiosas y/o exitosas. También que los dos primeros han pasado espléndidamente la barrera de los 80 años, mientras que el ex Bond transita su séptima década de vida. Finalmente, a partir de ahora puede afirmarse que el trío de actores encabeza el reparto de El club del crimen de los jueves, el último largometraje del realizador Chris Columbus (el director de Mi pobre angelito y su secuela, amén de dos entregas de la saga dedicada a Harry Potter), adaptación del best seller de Richard Osman en el cual un grupo de jubilados investiga el asesinato de uno de los dueños del geriátrico de lujo donde se hospedan. Producida por la compañía de Steven Spielberg y lanzada directamente al streaming, se trata de un relato de la vieja escuela que, al menos en parte, descansa en los viejos y probados placeres del whodunit.

Importa, desde luego, ese quién lo hizo, quién fue el responsable de la muerte violenta, pero también el por qué y el cómo. Y las consecuencias del acto en cuestión, que ponen en riesgo la existencia misma de la coqueta casa de descanso y la pacífica vida de sus selectos miembros. Que Elizabeth, Ron e Ibrahim se reúnan todos los jueves no para jugar al bridge o completar crucigramas sino para intentar resolver algún caso perdido en los anales de la investigación policial no es lo de menos, como lo demuestra el prólogo de la película. Desde luego, tanto en el libro como en la adaptación ese coqueteo con los crímenes mórbidos pero subyugantes, origen de los placeres disfrutados por los fanáticos del así llamado true crime, demuestra tener sus resultados cuando las papas queman y el trío, reconvertido en cuarteto luego del ingreso al club de Joyce (la actriz y escritora Celia Imrie), tiene que poner las mentes y los cuerpos en movimiento para resolver el caso, y salvar el lugar antes de que lo conviertan en un resort.

No hay que pedirle peras al olmo ni manjares al puesto de comida al paso. El club del crimen de los jueves es una comedia amable y sin demasiadas ambiciones cuya mayor virtud es el juego delante de cámara de los histriones, cada uno con su estilo y aptitudes y, por supuesto, con la lengua bien pegada a la mejilla, como dicen los británicos al referirse a su particular estilo de ironía. Por caso, el exsindicalista interpretado por Brosnan, siempre dispuesto a alzar el puño y cortar una calle, o el ingenioso psiquiatra retirado encarnado por Kingsley. Y qué decir del personaje de Mirren, cuyo pasado incluye un alto perfil en la estructura de la MI6, la agencia de inteligencia bajo las órdenes de Su Majestad. Como cereza del postre, Jonathan Pryce tiene un rol secundario (y con Alzheimer) pero de cierta relevancia en la trama. Desde luego, el guion incluye complicaciones, vueltas de tuerca y la posibilidad de un nuevo asesinato, pero todo se reduce en gran medida a la gracia y prestancia de esos rostros experimentados pasando un buen rato en la pantalla.