Dengue: “Posadas atraviesa una etapa sin casos, pero con el mosquito instalado todo el año”

La lucha contra el mosquito transmisor del dengue se convirtió en una batalla desigual, marcada por el desfinanciamiento nacional y la falta de una política integral. Así lo expresó Fabricio Tejerina, director de Epidemiología y Control de Vectores de la Municipalidad de Posadas, quien alertó sobre la problemática global del Aedes aegypti y sus consecuencias.

En diálogo con , Tejerina sostuvo que el problema no es nuevo, pero la falta de seriedad en las políticas a nivel mundial permitió que el mosquito, antes confinado a zonas tropicales, llegue a Europa y se instale en gran parte de Argentina, incluso en el sur de la Pampa y Mendoza. “Hoy Europa tiene brote de dengue, chikungunya, tiene muertos por otras enfermedades como la fiebre del Nilo”, mencionó como ejemplo el funcionario, quien atribuye este fenómeno a los efectos del cambio climático, que con inviernos más cortos y temperaturas más altas, favorece la adaptación y reproducción del insecto.

Además, el director de Epidemiología de Posadas fue contundente al señalar que el actual Gobierno nacional desfinanció los programas de salud relacionados con el control de vectores, dejando a las provincias y municipios sin coordinación ni recursos. “Hoy cada uno hace lo que puede con la poca plata que hay”, lamentó.

A pesar de este escenario, Tejerina destacó que el municipio de Posadas priorizó el mantenimiento de equipos e insumos, al considerar la salud pública como una inversión que no solo previene enfermedades, sino que también protege la economía de la ciudad. Una epidemia, explicó, puede dejar a miles de personas sin trabajar, lo que se traduce en una pérdida millonaria.

 

Cómo el dengue se expandió desde el norte a todo el país
En la charla con FM de las Misiones, Tejerina reflexionó que hace dos décadas, el dengue era visto como una enfermedad lejana, un problema confinado a las zonas tropicales y subtropicales de Argentina, como la selva misionera. Se pensaba que en provincias como Buenos Aires, Córdoba o La Pampa, la baja temperatura actuaba como una barrera natural que impedía la llegada del Aedes aegypti.

Sin embargo, “el mosquito demostró una capacidad de adaptación sorprendente. Los mapeos de distribución de los años 2000 ya mostraban una expansión significativa. A contramano de las predicciones, el Aedes logró colonizar nuevos territorios, aumentando su presencia en casi el 100% de la superficie que ocupaba en aquel entonces. Hoy en día, se encuentra instalado en regiones tan diversas como el sur de La Pampa, Buenos Aires, o Mendoza, e incluso en zonas áridas y semiáridas”.

Esta expansión sin precedentes se debe principalmente al cambio climático. “El aumento de las temperaturas y la disminución de la duración e intensidad de los inviernos facilitaron que el mosquito se adapte a climas y lugares que antes le resultaban inhóspitos”, afirmó el profesional y agregó que “la epidemia de 2023-2024 fue una prueba contundente de esta nueva realidad, con casos autóctonos registrados en el sur de Argentina”.

La propagación del dengue a nuevas áreas forzó un cambio de perspectiva, tanto a nivel científico como político. Mientras que en el pasado se consideraba un problema exclusivo de Misiones, al que se le brindaba una asistencia limitada, hoy se lo reconoce como una problemática nacional que requiere una visión integral y un trabajo conjunto. El riesgo de contagio ya no se limita a las zonas “tradicionales”, sino que es latente en cualquier lugar donde el mosquito logre establecerse.

 

Posadas en la “etapa interepidémica”, pero con el mosquito “instalado”
En Posadas no se registran casos de dengue, chikungunya, zika o fiebre amarilla en la actualidad, situación que se conoce como “etapa interepidémica”,confirmó Tejerina, sin embargo advirtió que la situación es “muy dinámica” y que el Aedes está “instalado” y se lo puede encontrar incluso “en pleno invierno con heladas”.

Luego explicó que, los inviernos más benévolos favorecieron la proliferación del mosquito, ya que no solo hibernan en forma de huevos, sino que también eclosionan, se crían y se reproducen durante esta temporada, lo que generó una población mayor del vector y un ciclo que, en la práctica, no se detiene.

El director señaló que, a pesar de los esfuerzos de concientización, aún existe una brecha entre lo que la sociedad sabe que debe hacer para prevenir la enfermedad y lo que realmente hace. “Hay una parte [de la sociedad] que sabe lo que hay que hacer, pero cuando pasamos al patio no lo hace”, expresó. Además, mencionó el desafío de educar a la gente para que entienda que la limpieza de un patio no se trata solo de que se vea ordenado, sino de eliminar potenciales criaderos, como los platitos porta macetas, incluso en casas que parecen impecables.

Esta nueva dinámica del dengue resalta la importancia de la coordinación entre las provincias y los municipios, así como la necesidad de políticas integrales para su control. El desafío es enorme, ya que si en una manzana solo una casa descuida la descacharrización, el riesgo persiste para toda la comunidad.

Para el especialista, la solución no pasa por la fumigación masiva, una medida de impacto que solo mata a los mosquitos en el momento y no previene nuevos nacimientos. “La fumigación no tiene residualidad”, enfatizó. La verdadera batalla, aseguró, se libra en cada hogar con la eliminación de criaderos.

“Los principales criaderos que explican el 70% de los casos que encontramos en las casas son los tachos de 20 litros de pintura, los neumáticos, los floreros, las plantas en agua y los platitos portamaceta”, enumeró.

 

Movilidad y prejuicios: un problema que nos afecta a todos
El director de Epidemiología enfatizó que el riesgo de contagio está presente en toda la ciudad. Debido a la alta movilidad de las personas, el virus puede propagarse fácilmente, incluso si el hogar de una persona está libre de criaderos. “La gente se mueve… y vos podés tener tu casa re limpia… pero te vas a la casa de un amigo y hay mosquitos. Ahí te podés contagiar”, ejemplificó.

En este sentido, Tejerina desmitificó la idea de que el mosquito solo se encuentra en barrios periféricos. Aclaró que está distribuido por toda la ciudad, incluyendo zonas céntricas como Villa Sarita, donde la presencia de casas abandonadas y cerradas complica las tareas de control y monitoreo. “Está en toda la ciudad, en todos lados”, afirmó.

Finalmente, destacó que, en el futuro, el municipio está evaluando la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, como las trampas inteligentes con inteligencia artificial, que permiten un monitoreo en tiempo real, o el uso de mosquitos con la bacteria Wolbachia, que evita la transmisión de la enfermedad. Ambas alternativas buscan reducir el uso de fumigación y se enfocan en estrategias más efectivas y menos invasivas.

 

Recomendaciones
Finalmente, Tejerina remarcó que “es fundamental que todos trabajemos juntos para combatir el mosquito, ya que es una pelea que no ganaremos solos. Las acciones son simples, económicas y no requieren nada especial. La clave es recorrer tu patio al menos una vez por semana y eliminar los recipientes que acumulan agua”, que son los principales criaderos.

 

Principales acciones a tomar:
Baldes, tachos y cubetas: Si los usas para juntar agua, tapalos o usala en 3 a 5 días y luego cepillalos bien. Los baldes de pintura de 10 o 20 litros son los criaderos más comunes, junto con las cerámicas de construcción y los caños. Deshacete de ellos o guardalos bajo techo y secos.
Platitos de macetas: Es crucial cepillarlos y limpiarlos una vez por semana.
Neumáticos: Secalos y guardalos bajo techo para que no junten agua.
Plantas y floreros: Si tenés plantas con raíces largas en agua o floreros, asegurate de cambiarles el agua y limpiar el recipiente. Se ha encontrado que incluso plantas como el potus pueden tener larvas de mosquito.
Canaletas: Revisalas, ya que pueden acumular agua y convertirse en criaderos sin que te des cuenta.
Básicamente, el 70% de los criaderos se encuentran en platitos de macetas, tachos, floreros y neumáticos. La acción más importante es revisar, tirar el agua, limpiar y guardar los recipientes que puedan acumularla.” Esto solo te tomará 10 o 15 minutos por semana. No necesitás pagarle a nadie ni usar productos químicos, solo tu tiempo y atención”, Finalizó.

 

fuente, FM 89.3 Santa María de las Misiones