Inundaciones en Corrientes: alertan por el impacto sobre la fauna silvestre

El ambientalista Luis Martínez advirtió que las crecidas del Paraná y del Uruguay complican a las localidades ribereñas, obligan a trasladar animales y generan dificultades para encontrar terrenos seguros para el ganado. También pidió evitar la manipulación improvisada de especies silvestres y anticipó que el fenómeno de El Niño podría intensificarse entre diciembre y febrero.

Las complicaciones por el fenómeno climático de El Niño se profundizan en la provincia de Corrientes a raíz de la crecida de los ríos Paraná y Uruguay. Ante un panorama que afecta tanto a las poblaciones costeras como a la actividad productiva, los ambientalistas siguen de cerca la situación de la fauna y de los sectores más vulnerables del campo. El cuadro de situación actual es crítico: los pequeños productores rurales luchan por retirar sus cabezas de ganado de los valles de inundación, al tiempo que animales silvestres desorientados comienzan a aparecer en los cascos urbanos.

El especialista en medio ambiente Luis Martínez explicó en diálogo con Arriba Misiones, la complejidad del escenario actual en las localidades afectadas de la provincia: “Hoy el panorama general es bastante complejo porque hay muchas localidades ribereñas que están siendo afectadas por la crecida del río Paraná”. El referente aclaró que la atención está puesta en los cauces superiores: “Muchos estamos pendientes de lo que pueda llegar a suceder en las cuencas altas y el agua que pueda llegar a venir, entonces el ojo está muy pendiente hacia esas zonas y también hacia las localidades afectadas, tratando de asistir lo más que se pueda”.

Complicaciones para los pequeños productores

El traslado de los animales de granja representa una de las postales más dramáticas del avance de las aguas. Los pequeños productores ganaderos enfrentan serias dificultades para poner a resguardo su capital de trabajo, debido a la falta de pasturas altas y a la peligrosidad de las maniobras de evacuación en zonas anegadas. De hecho, las pérdidas de terneros e incluso los riesgos para la vida de los propios peones rurales encendieron las alarmas en el interior provincial.

Respecto al golpe que sufre el campo, Martínez indicó: “Las pérdidas seguramente van a ser millonarias y el impacto que va a recibir sobre todo van a ser los pequeños productores, más que los grandes productores, porque su fuente de ingreso económico es el ganado que ellos pueden tratar de salvar en estos días”. En ese sentido, detalló los contratiempos que se registran durante los operativos improvisados: “Hemos hablado con varios pequeños productores y han tenido pérdida de pequeños ganados como, por ejemplo, pequeños terneros que quedan atrapados o que terminan ahogándose a la hora de trasladar”.

A la pérdida de hacienda se suma la escasez de terrenos secos para alojar a los animales evacuados. Según explicó el ambientalista, los campos disponibles son cada vez menos: “Se trata de buscar tierra firme donde el productor pueda dejar sus ganados, que es algo que también se está volviendo muy difícil de encontrar terrenos disponibles para que un pequeño productor pueda rentar y trasladar sus animales de forma segura”.

Desplazamiento de fauna y recomendaciones

El incremento del caudal del río impulsó a diversas especies nativas a desplazarse hacia los centros urbanos en busca de refugio. En los últimos días se registraron avistamientos de corzuelas en la costanera de la capital correntina, así como la aparición de yacarés en zonas pobladas. Ante esta dinámica, desde las organizaciones ambientalistas instan a la ciudadanía a no tomar medidas por mano propia y dar aviso inmediato a los organismos correspondientes.

 

Martínez remarcó la importancia de dejar los rescates en manos de especialistas e insistió: “Es importante concientizar a la población de no alimentarlos, no acercarse, no invadir sus espacios naturales, tratar de convivir y entender de que ellos también están pasando por una situación en donde están perdiendo sus ambientes naturales”. Para evitar incidentes o lesiones en los ejemplares desorientados, Martínez fue contundente: “Lo que se sugiere en esta situación en cuanto a fauna silvestre es tratar de mantener distancia y llamar a las autoridades competentes para que ellos puedan actuar de manera segura sin comprometer al animal y sin poner en riesgo a nadie”.

Finalmente, advirtieron que el fenómeno meteorológico mantendrá su fase más severa durante el verano. Por ello, las organizaciones prevén que el desplazamiento de animales silvestres y la crecida de arroyos interiores continuarán durante los próximos meses. Sobre lo que se espera para los meses estivales, Martínez concluyó: “Esto recién está empezando, creo que estamos teniendo un leve impacto de lo que va a ser el fenómeno climático El Niño. Nosotros estamos muy pendientes a las proyecciones de diciembre a febrero, que es donde se prevé que haya un impacto más intenso sobre la región”.