Caída del consumo y cambios en los hábitos de compra en los hogares de los argentinos

El consumo en los hogares argentinos cerró 2025 con cinco meses consecutivos de caída, según un informe privado que además detectó un cambio significativo en los hábitos de compra. Lejos de dejar de consumir, las familias comenzaron a hacerlo de otra manera: menos visitas a los comercios, compras más pequeñas y mayor elección de segundas marcas.

De acuerdo con el reporte Consumer Insights de Worldpanel by Numerator, durante el último trimestre del año pasado la frecuencia de compra cayó un 8,2%, mientras que el volumen adquirido disminuyó un 4,7% en comparación con el mismo período de 2024.

El estudio también señaló que el 41% de las categorías registró caídas en volumen, mientras que el 39% dejó de ser prioritario para los hogares y solo el 17% logró crecer de forma sostenida.

La baja en el consumo se explica por una combinación de factores: menos visitas a los puntos de venta, canastas más reducidas y una marcada polarización en la elección de marcas y canales comerciales. En ese sentido, el informe anticipa que durante 2026 el comportamiento será aún más cauteloso, con consumidores obligados a ajustar sus decisiones ante la presión sobre los ingresos.

El director general de Worldpanel by Numerator en la Argentina, Esteban Cagnoli, explicó que los hogares buscan no resignar categorías, pero ajustan otras variables: compran menos cantidad y espacian las visitas. Entre las excepciones, los alimentos secos, lácteos y productos refrigerados mostraron mayor resistencia, por tratarse de bienes esenciales.

Durante 2025, el consumo minorista estuvo atravesado por una administración más estricta del gasto, con reorganización del stock en los hogares y estrategias para evitar desembolsos elevados. La caída no responde a una menor cantidad de compradores, sino a compras más chicas y menos frecuentes.

En este contexto, muchas familias mantuvieron las categorías habituales, pero redujeron cantidades y postergaron reposiciones, reflejando el impacto de la inflación y la necesidad de ajustar presupuestos.

Diferencias según nivel socioeconómico

El informe también evidenció una fuerte fragmentación del consumo. Mientras los sectores de mayores ingresos lograron sostener sus niveles de compra, los hogares de menores recursos redujeron de manera más marcada su consumo.

Cagnoli destacó que los hogares jóvenes y pequeños muestran mayor capacidad de adaptación frente a este escenario, ajustando sus hábitos con más flexibilidad.

Cambios en las marcas: entre lo premium y lo económico
Uno de los cambios más notorios fue la polarización de marcas. Por un lado, las marcas premium lograron crecer apoyadas en promociones y estrategias de diferenciación. Por otro, las marcas de mejor relación precio-calidad se consolidaron como alternativa frente a la necesidad de ahorro.

En contraste, las marcas intermedias o mainstream fueron las más afectadas, desplazadas por una lógica de consumo que prioriza extremos: o diferenciación o precio.

Nuevos hábitos en los canales de compra
El cambio en el comportamiento también impactó en los canales de venta. Los consumidores comenzaron a privilegiar compras más frecuentes pero de menor volumen, con menos almacenamiento en el hogar.

En este escenario, los comercios de cercanía ganaron protagonismo por su practicidad y precios competitivos. El autoservicio se posicionó como el formato más resistente durante 2025.

En cambio, los supermercados e hipermercados registraron una caída interanual del 8,9% en el último trimestre, mientras que el canal mayorista retrocedió un 12,7% en el mismo período, según el informe.

En conjunto, los datos reflejan un cambio estructural en el consumo, marcado por mayor racionalidad en las compras, ajuste del gasto y búsqueda constante de ahorro, en un contexto económico desafiante que continuará condicionando las decisiones de los hogares durante 2026.