Caída histórica del consumo de carne vacuna en Argentina

Un relevamiento de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes detalló que el consumo per cápita se ubicó en 47,3 kilos anuales. La merma se vincula con una caída en la producción y una suba de precios que superó el 60% interanual.

El consumo de carne vacuna en Argentina se desplomó a su nivel más bajo de las últimas dos décadas. Un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) precisó que el consumo per cápita alcanza los 47,3 kilos por año, lo que representa una caída interanual del 2,5%.

El reporte de la entidad puntualizó que la merma significa una baja de 1,2 kilos por habitante por año. Este registro se aleja del mayor nivel de consumo de las últimas dos décadas, que fue de 68,4 kilos en 2008.

Según CICCRA, el consumo aparente de carne vacuna retrocedió un 13,8% si se compara el primer bimestre de 2025 con el mismo período de 2026. Este retroceso obedece directamente a una menor producción, que cayó un 9,1% en la misma comparación, y a la fuerte suba de los precios al consumidor.

El impacto de los precios

La carne acumuló una fuerte aceleración de sus valores en los últimos meses. Solo en febrero, el alza alcanzó el 7,0% mensual. El informe detalló que el precio promedio de los cortes vacunos trepó un 7,4% en ese mes, con la paleta, el cuadril y la nalga como los que exhibieron mayores alzas. De esta manera, el kilo de asado se ubicó en $16.852,4, mientras que el cuadril llegó a $19.792,7 y la nalga a $20.527,5. El kilo de paleta subió a $15.817,9 y el de carne picada común quedó en $9.521,4.

En la comparación interanual, el precio promedio de los cortes vacunos experimentó un crecimiento del 63,6%, una cifra que duplica la inflación oficial registrada en los últimos doce meses (33,1%). Entre los cortes, el que más subió de precio fue el asado (67,6%), que fue seguido por el cuadril (65,9%), la paleta (65,7%), la nalga (62,1%) y la carne picada común (56,6%).

Desde CICCRA explicaron que la variación alcista ocurre en un contexto de recomposición de los precios relativos de los animales en pie. Esta situación es producto de la restricción de oferta que generó la adversidad climática en los años anteriores.

Por otra parte, otros productos derivados también mostraron aumentos significativos. El precio del pollo entero subió a mayor velocidad que la carne vacuna por segundo mes consecutivo, con un 10,2% mensual, y acumuló un 45,0% anual. La caja de hamburguesas congeladas, a su vez, registró un alza de 55,3% anual.