La ciencia identifica cinco nutrientes clave para ralentizar el envejecimiento

El creciente interés mundial por una vida más larga y saludable impulsó numerosas investigaciones sobre nutrición y envejecimiento. Un informe reciente respaldado por la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, identificó cinco nutrientes con mayor respaldo científico por su capacidad de prevenir enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida. Aunque la mayoría de los datos proviene de estudios en animales, los primeros ensayos en humanos ofrecen resultados alentadores sobre cómo una nutrición adecuada puede influir en los procesos del envejecimiento.

El primero es el resveratrol, un polifenol presente en uvas y frutos rojos, conocido por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. Si bien mejora parámetros como el colesterol, la glucosa y la función endotelial, todavía no existen pruebas concluyentes de que prolongue la vida humana. Su acción se vincula a la activación de sirtuinas, pero los ensayos clínicos muestran resultados variables y no hay consenso sobre la dosis ideal.

La quercetina, un flavonoide que se encuentra en cebolla, manzana y cítricos, actúa como antioxidante y antiinflamatorio, y además tiene efecto senolítico, es decir, ayuda a eliminar células envejecidas. En estudios en humanos se observaron reducciones de la presión arterial, del colesterol y de células senescentes, especialmente en personas con diabetes, y se investiga su impacto en enfermedades asociadas al envejecimiento.

La vitamina B3 y sus derivados, como el ribósido y el mononucleótido de nicotinamida, cumplen un rol central en la producción de NAD+, clave para el metabolismo energético y la reparación del ADN. En humanos, su suplementación mostró mejoras en presión arterial, energía y composición corporal sin efectos adversos relevantes.

La vitamina D es esencial para la salud ósea, muscular e inmunitaria, y su déficit es frecuente en adultos mayores. Finalmente, la glicina, un aminoácido presente en carnes y pescados, mostró en modelos animales beneficios sobre la longevidad, la función cardiovascular y la energía celular, sobre todo combinada con N-acetil-cisteína. Los expertos remarcan que estos nutrientes deben integrarse a una dieta equilibrada y adaptarse a cada persona.

Con información de Infobae