La economía nacional golpea a las pymes madereras de todo el país, ajustes laborales y endeudamiento para sobrevivir

El sector forestoindustrial busca sostener competitividad comercial y rentabilidad laboral en un contexto económico que tensiona a todas las economías regionales. En este contexto, la presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA)Mercedes Omeñuka, señaló que el bajo consumo, los créditos impagables y el ingreso de productos importados afectan de lleno a la industria, empujando a los rubros a reducir personal y horas de trabajo.

La dirigente afirmó que muchas empresas “están trabajando con menor mano de obra”. Recordó que “el año pasado cerró muy mal para los rubros madera y mueble”, lo que dejó una base de comparación baja para los recientes indicadores. Según detalló, “los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) mostraron un crecimiento intermensual del 7% en madera y un 4% en muebles”. Aunque advirtió que el sector “se mantiene estancado”.

La dirigente sostuvo que las pymes no pueden acumular stock y deben ajustar su producción a un mercado retraído. Comentó que algunos comercios del rubro muebles sostienen su actividad solo por compras puntuales vinculadas al cierre del año.

Además, Omeñuka reconoció que la apertura comercial también complica al sector. “Con el mueble va a pasar algo muy parecido a lo que se vio con las heladeras y la ropa”, afirmó al referirse al impacto de las importaciones. Sin embargo, aclaró que aún no se trata de un volumen masivo, aunque sí lo suficiente para generar preocupación.

“Más allá de la situación económica que nos golpea a todos y que no tenemos dinero extra como para comprar algo, tiene que ver con las importaciones. Están afectando a nuestras industrias”, que en un contexto de recesión, se ven obligadas a mejorar sus equipamientos para ser más eficientes, sostuvo.

Reducen horas y buscan sostener empleo en medio de la crisis

La presidente de FAIMA también puso el foco en la carga impositiva y en las dificultades para acceder a financiamiento. Explicó que los créditos siguen siendo inaccesibles y que muchas pymes “están endeudadas para sostener esta situación”, incluso sin poder refinanciar compromisos con bancos o con la AFIP. “El costo financiero es altísimo”, advirtió, y agregó que la rentabilidad llegó a niveles mínimos, e incluso a cero en algunos productos.

Omeñuka señaló que el sector intenta evitar despidos, aunque reconoció que varias empresas recurrieron a procedimientos preventivos de crisis para no afectar sus plantillas. Subrayó que “formar mano de obra especializada lleva tiempo y que resulta clave conservar el personal hasta que la actividad mejore”. Además comentó que la llegada de fin de año suma inquietud por el pago de aguinaldos y vacaciones.

Respecto a las exportaciones, indicó que la demanda externa existe y que el tipo de cambio ofrece una leve ventaja. No obstante, remarcó que los altos costos logísticos y fiscales limitan la competitividad. De cara al 2025, admitió que “no hay un horizonte claro” y que el sector espera señales de reactivación interna. “Tiene que movilizarse la economía del mercado interno, que es la que a nosotros nos afecta directamente”, concluyó.