El especialista Kirk Heilbrun aseguró que Lindsay Clancy tenía conciencia moral de sus actos y cuestionó la versión de las alucinaciones. El juicio definirá si es penalmente responsable.
El juicio de Lindsay Clancy, la mujer acusada en Estados Unidos de asesinar a sus tres hijos en enero de 2023, sumó un giro clave este martes. Un psicólogo forense que la evaluó, Kirk Heilbrun, descartó que Clancy sufriera una psicosis aguda con alucinaciones imperativas al momento de los hechos y afirmó que era consciente de sus actos.
Heilbrun puso en duda el relato de Clancy, quien había declarado que una voz le ordenó matar a sus hijos y luego suicidarse.
Según el especialista, la acusada describió una alucinación que solo habría ocurrido durante los 18 minutos en los que cometió los asesinatos y que no volvió a experimentar. “Sería un patrón muy, muy inusual de este tipo de sucesos”, sostuvo el experto, según consignó Associated Press.
Además, afirmó que la afirmación de Clancy era una “forma conveniente de disminuir su culpabilidad” y dijo que había numerosas inconsistencias en su relato sobre las voces.
“Ella conservaba la conciencia de la ilegalidad de matar a otros, incluso a sus hijos; su conciencia moral de la injusticia de este asesinato estaba influenciada por su fuerte deseo de morir”, testificó Heilbrun.
El psicólogo afirmó que el único otro posible motivo que se le ocurría era la idea de que ella hubiera cometido un “filicidio altruista”, lo que significa que creía que estaba ayudando a los niños al matarlos.

“Cuando decidió poner fin a su sufrimiento, la pregunta era qué hacer con los niños”, declaró Heilbrun. “No quería abandonarlos y estaba convencida de que sufrirían sin ella”.
Clancy le contó a Heilbrun que les dijo a los niños: “Vayan con Dios. Vayan con Dios”, mientras los mataba uno por uno en el sótano.
“Eso formaba parte de sus expectativas: que ella y sus hijos estarían juntos en el Cielo con Dios”, dijo el psicólogo.
El debate sobre la salud mental de Lindsay Clancy
La salud mental de Clancy es el eje central del juicio. La defensa sostiene que la mujer padecía psicosis posparto y que, por ese motivo, no debería ser considerada penalmente responsable. Por el contrario, la Fiscalía argumenta que actuó de manera intencionada y comprendía la gravedad de sus acciones.

El 24 de enero de 2023, Clancy asesinó a Cora (5 años), Dawson (3) y Calan (8 meses) en el sótano de su casa, estrangulándolos con bandas elásticas para hacer ejercicio, mientras su esposo, Patrick Clancy, había salido para hacer unas compras.
Luego intentó suicidarse arrojándose por la ventana tras hacerse cortes en las muñecas y el cuello, lo que la dejó paralizada de la cintura para abajo y en silla de ruedas.
El contexto previo y las acusaciones contra el sistema de salud
El caso puso el foco en el deterioro de la salud mental de Clancy tras el nacimiento de su tercer hijo. La mujer, una exenfermera, había sufrido problemas de sueño, pensamientos de autolesión y recibió tratamiento psiquiátrico, incluyendo una internación en un hospital especializado durante cinco días. La defensa también sostiene que padecía trastorno bipolar y que algunos medicamentos pudieron agravar su estado.
Durante el proceso, el padre de los niños declaró que desconocía qué era la psicosis posparto y que nadie le advirtió que su esposa no debía quedarse sola con los menores.

Además, la defensa presentó demandas contra profesionales de la salud, a quienes acusa de no haber diagnosticado ni tratado adecuadamente a Clancy.
Qué puede decidir la Justicia en el caso Clancy
Lindsay Clancy no negó haber matado a sus hijos, pero se declaró no culpable de los cargos de homicidio el 7 de febrero de 2023, durante una audiencia virtual desde el hospital.
El juicio deberá determinar si puede ser considerada penalmente responsable de los asesinatos. Si es hallada culpable, enfrentará cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Si el tribunal considera que no era responsable penalmente por su estado mental, será internada en un centro psiquiátrico estatal.
