Las alergias nocturnas afectan a millones de personas y pueden manifestarse con síntomas como congestión, tos y picor en la garganta, deteriorando la calidad del sueño y el bienestar general. Según la Cleveland Clinic, estas reacciones alérgicas suelen intensificarse durante la noche debido a la exposición acumulada a alérgenos presentes en el hogar y el entorno diario.
Los especialistas de la Cleveland Clinic explican que el agravamiento de los síntomas alérgicos durante la noche obedece a distintos factores. Muchas personas permanecen en interiores gran parte del día, pero al salir por la tarde quedan expuestas directamente a alérgenos ambientales.
La alergista Sandra Hong, referente del centro, señala: “Durante el día, normalmente estamos adentro… pero cuando sales de tu oficina te encuentras cara a cara con alérgenos”. Esta exposición reactiva el sistema inmunitario, intensificando la respuesta alérgica nocturna.

En el hogar, la presencia de ácaros del polvo, caspa de mascotas y polen que ingresa por las ventanas contribuye a agravar el cuadro. Permitir la entrada de aire exterior aumenta las partículas alérgenas en el ambiente, lo que puede empeorar los síntomas durante la noche.
Al acostarse, la mucosidad acumulada en los senos paranasales puede descender hacia la garganta, fenómeno conocido como goteo posnasal. La doctora Hong advierte que esta situación provoca dolor de garganta, tos, estornudos y obstrucción nasal, dificultando aún más el descanso nocturno.
Consejos para reducir los síntomas de las alergias nocturnas
Para minimizar el impacto de las alergias durante la noche, la Cleveland Clinic recomienda una serie de rutinas sencillas. Mantener las ventanas cerradas es fundamental para evitar la entrada de polen y otros alérgenos transportados por la brisa.
Ducharse antes de dormir contribuye a eliminar residuos de alérgenos adheridos a la piel y el cabello. Si no es posible lavar el cabello, se aconseja cubrirlo al acostarse. Según la doctora Hong, los alérgenos pueden permanecer en el pelo o en la almohada y, al moverse durante la noche, llegar a la cara y los ojos.
La higiene facial también resulta clave. “Lavarnos la cara por la noche elimina el polen de la cara, de las pestañas y de las cejas, para que no entre en nuestros ojos y no lo frotemos directamente en ellos, lo que nos causaría más síntomas”, detalla la especialista.

Realizar enjuagues nasales con soluciones salinas antes de dormir ayuda a limpiar las vías respiratorias y a reducir el riesgo de goteo posnasal. Elevar la cabeza con una almohada adicional o ajustar el cabecero impide que la mucosidad se deposite en la garganta durante el sueño.
Es recomendable mantener a las mascotas fuera del dormitorio, ya que pueden transportar pelo, caspa y polen. Además, lavar la ropa de cama semanalmente, utilizar fundas hipoalergénicas y evitar secar sábanas o mantas al aire libre contribuye a prevenir la acumulación de alérgenos en el entorno nocturno.
El uso de un humidificador o purificador de aire puede mejorar la calidad del aire interior, especialmente en ambientes secos, y ayudar a controlar los síntomas alérgicos nocturnos.
Cuándo consultar a un especialista en alergias
Si tras adoptar estas medidas los síntomas persisten y afectan el sueño de manera sostenida, Cleveland Clinic recomienda consultar a un alergólogo o profesional de la salud. Estos especialistas cuentan con las herramientas necesarias para identificar los alérgenos responsables y establecer un tratamiento personalizado.

Un diagnóstico profesional facilita un abordaje eficaz del problema y permite restablecer tanto el descanso nocturno como la salud general. El asesoramiento médico es fundamental para identificar desencadenantes específicos y definir estrategias adecuadas frente a las alergias nocturnas, mejorando el bienestar en cada jornada.
Fuente : Infobae
