Presidentes y funcionarios de Trump reaccionan a caída de Maduro

El arresto de Nicolás Maduro fue celebrado por Christopher Landau, el ‘quitavisas’ y exembajador de EU en México. “Un nuevo amanecer para Venezuela. El tirano se ha ido”, publicó en X (antes Twitter).

Javier Milei, presidente de Argentina y uno de los partidarios más fervientes de Trump en Latinoamérica, también celebró la noticia. “LA LIBERTAD AVANZA. VIVA LA LIBERTAD, CARAJO”, escribió.

Del otro ‘lado de la moneda’ estuvo Gustavo Petro, presidente de Colombia, quien exigió una reunión inmediata del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Organización de Estados Americanos (OEA) por “la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina”.

“Se despliega la fuerza pública en la frontera, se despliega toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados. La embajada de Colombia en Venezuela está activa a llamadas de asistencia de colombianos en Venezuela”, dijo en X.

El Ministerio de Exteriores de Rusia también condenó la “agresión militar” de Estados Unidos contra Venezuela y abogó por el diálogo para evitar una mayor escalada en la región.

“En la situación actual es crucial, sobre todo, evitar una mayor escalada y centrarse en encontrar una salida (a la situación) a través del diálogo”, señaló en un comunicado oficial.

El Gobierno de Claudia Sheinbaum condenó los ataques de EU y exigió la intervención de la ONU para bajar desescalar la situación. Si bien Trump dijo que su gobierno se hará cargo de la administración de Venezuela, oficialmente Delcy Rodríguez, vicemandataria del país, tomaría posesión de la Presidencia.

En un mensaje en cadena nacional, Delcy Rodríguez pidió unidad nacional y rechazó la injerencia extranjera. Su paradero actual no fue revelado y el gobierno de Vladimir Putin afirmó que era falso un informe que indicaba que se encontraba en Rusia.

La clave para que el círculo íntimo de Maduro mantenga el control será conservar la lealtad de las Fuerzas Armadas. Hasta ahora no ha habido señales de disidencia en sus filas y las calles de Caracas estaban tranquilas en las primeras horas del sábado, mientras los venezolanos esperaban con cautela para ver qué ocurría a continuación.