Congestión nasal: la explicación detrás de una fosa tapada y otra libre

La sensación de que una fosa nasal se obstruye y, horas después, la otra toma su lugar tiene una explicación fisiológica. El cambio de lado en la congestión nasal suele responder al ciclo nasal, un mecanismo automático que regula el paso del aire y que puede hacerse más perceptible durante un resfriado o una crisis de alergia.

La percepción puede resultar desconcertante: una fosa parece completamente bloqueada, luego se libera y la congestión aparece del lado contrario. Sin embargo, los especialistas consultados por el medio estadounidense señalan que este patrón, por sí solo, no suele ser motivo de alarma.

El ciclo nasal alterna la congestión cada pocas horas

Dentro de cada fosa nasal hay estructuras óseas alargadas llamadas cornetes nasales, cubiertas por tejido blando y mucosa. Su función incluye calentar, humedecer y filtrar el aire antes de que llegue a las vías respiratorias inferiores.

Primer plano de la nariz y la piel de una persona con poros visibles y pecas claras.Los cornetes nasales se ubican en el interior de cada fosa nasal (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ciclo nasal se produce cuando ese tejido aumenta y disminuye de volumen de forma alternada a cada lado de la nariz. La hinchazón reduce parcialmente el paso del aire en una fosa, mientras la otra queda más despejada. Tras un período determinado, el proceso se invierte.

David Corry, profesor de inmunología, alergia y reumatología del Colegio de Medicina Baylor, indicó a Prevention que los ciclos duran habitualmente entre dos y cuatro horas. El sistema nervioso autónomo controla este proceso sin que la persona tenga que intervenir, del mismo modo que regula funciones como el ritmo cardíaco, la presión arterial y parte de la actividad digestiva.

La alternancia permite que la nariz distribuya las tareas de filtración y humidificación del aire. En condiciones normales, muchas personas no advierten la diferencia porque la reducción del flujo de aire no llega a ser significativa.

Un resfriado o una alergia hacen más visible el mecanismo

Cuando hay un cuadro viral de las vías respiratorias superiores, las membranas que recubren los cornetes se inflaman y producen más secreción. Ese aumento de volumen se suma al cambio natural del ciclo nasal y puede causar la impresión de que la obstrucción “viaja” de una fosa a la otra.

La congestión no se desplaza literalmente de un lado a otro, sino que la inflamación propia de la enfermedad vuelve más marcada la alternancia que ya ocurre de manera regular. La misma situación puede presentarse ante una reacción alérgica, sobre todo si hay estornudos, picazón nasal, secreción transparente u ojos llorosos.

Hombre caucásico con suéter gris se tapa la nariz con los dedos y sujeta un pañuelo de papel arrugado, con los ojos cerrados.Los cuadros virales de las vías respiratorias superiores provocan la inflamación de las membranas que recubren los cornetes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La postura corporal también puede influir en la percepción del síntoma. Al acostarse de lado, es frecuente que la fosa ubicada más cerca de la almohada se sienta más tapada por cambios en el flujo sanguíneo de la mucosa. Por eso, algunas personas notan más la congestión durante la noche o al despertar.

En ciertos casos, una obstrucción previa puede intensificar el malestar. Corry mencionó que una desviación del tabique, una sinusitis o, con menor frecuencia, una masa nasal pueden limitar el flujo de aire de manera persistente y hacer más notorio el ciclo fisiológico.

Lavados nasales y humedad ambiental pueden aliviar la molestia

El ciclo nasal no se puede detener, ya que forma parte del funcionamiento habitual del organismo. Sin embargo, existen medidas para reducir la sensación de bloqueo durante un resfriado, una alergia o períodos de aire seco.

Si el cuadro coincide con síntomas alérgicos, los antihistamínicos de venta libre pueden ser una alternativa, siempre de acuerdo con las indicaciones del envase y la recomendación de un profesional de salud o farmacéutico. También pueden ayudar los lavados con solución salina, que permiten eliminar secreciones e irritantes de las fosas nasales.

Dormir con un humidificador puede disminuir la sequedad que agrava la congestión, en especial durante los meses fríos, cuando los ambientes calefaccionados reducen la humedad del aire. Mantener una hidratación adecuada y evitar irritantes, como el humo de tabaco, también puede contribuir al alivio.

Primer plano del perfil de una persona exhalando aire por la nariz, mostrando un rastro de vapor y parte del ojo derecho. Fondo neutro.El ciclo nasal forma parte del funcionamiento habitual del organismo y no se puede detener (Imagen Ilustrativa Infobae)

En infecciones respiratorias, algunos descongestivos reducen temporalmente la inflamación al contraer los vasos sanguíneos de la nariz. No eliminan el ciclo nasal, pero pueden hacer menos perceptible la alternancia entre una fosa y otra. Estos medicamentos no son adecuados para todas las personas y requieren especial precaución en quienes tienen determinadas enfermedades cardiovasculares, hipertensión o toman otros tratamientos.

La consulta médica es recomendable si la obstrucción persiste

La congestión que cambia de lado durante un resfriado suele mejorar cuando desaparece la infección. Pero la evaluación médica resulta aconsejable si el problema es crónico, ocurre sin un cuadro alérgico o viral identificable, o afecta el descanso nocturno.

También conviene consultar con un especialista si la dificultad para respirar por la nariz aparece junto con dolores de cabeza persistentes, sequedad intensa de boca, alteraciones del sueño o una obstrucción constante de un solo lado. La persistencia de los síntomas puede requerir una revisión de la estructura nasal y de las posibles causas de inflamación.