Mientras la industria farmacéutica argentina mantiene una trayectoria de crecimiento en su facturación, las ventas en farmacias continúan mostrando señales de estancamiento en términos de consumo. Según el último informe del Observatorio de Salud, Medicamentos y Sociedad de la Confederación Farmacéutica Argentina (Cofa), detalla que la cantidad de envases dispensados en farmacias registró una caída interanual del 0,43%.
En paralelo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) mostró que durante el primer trimestre de 2026 la facturación de la industria farmacéutica alcanzó los $3,04 billones, con un incremento interanual del 32,7%, impulsado por el mercado interno y las exportaciones.
En Misiones, el escenario se replica en los mostradores. Si bien la llegada de las bajas temperaturas generó un aumento de consultas y ventas vinculadas a patologías respiratorias, desde el Colegio de Farmacéuticos de Misiones señalaron que el nivel de actividad continúa por debajo del registrado en años anteriores.
La presidenta del Colegio misionero, Vania Ilchuk, explicó que actualmente las farmacias atraviesan la temporada que históricamente registra una mayor demanda de medicamentos, aunque aclaró que el movimiento es irregular.
“Hay un mayor movimiento, pero no tenemos para nada las ventas que tenemos siempre en esta época del año. Hay días que están muy quietos y otros que se mueven un poco más, pero no es un comportamiento continuo”, sostuvo.
La caída sigue
Según indicó, la caída de las ventas se mantiene entre un 20% y un 25% respecto de períodos anteriores, una tendencia que se arrastra desde comienzos de año. “El consumidor anda con la plata justa. Se sigue viendo que compran la medicación por blister y ya no tanto por caja. Compran solamente lo indispensable”, afirmó en diálogo con El Territorio.
La farmacéutica explicó que el contexto económico modificó además las formas de pago. El efectivo perdió protagonismo frente a los medios electrónicos, mientras que aumentó el uso de tarjetas de crédito y billeteras virtuales. “Hoy la mayoría de la gente paga con débito, con crédito o con aplicaciones como Mercado Pago. El efectivo circulante es muy escaso”, señaló.
Sin embargo, remarcó que esa situación también genera costos adicionales para las farmacias debido a las comisiones financieras, los impuestos y los tiempos de acreditación de los pagos. Lo que en algunos casos -según indicó- agrava la situación sobre todo para quienes tienen más dificultades para sostenerse.
La situación de Pami y otras obras sociales
Otro de los factores que continúa afectando al sector es la demora en los pagos de las prestaciones realizadas a través de obras sociales. Ilchuk explicó que muchas obras sociales volvieron a manejar plazos de entre 60 y 90 días para cancelar las prestaciones, “situación que complica la operatoria cotidiana de las farmacias”.
En el caso de Pami, señaló que la situación mejoró respecto de los meses de mayor incertidumbre registrados a principios de año, aunque todavía persisten retrasos derivados de pagos realizados mediante instrumentos financieros que aún no fueron efectivizados.

“Pami se puso bastante al día con los pagos y la situación está más acomodada que a principios de año, pero todavía quedan montos que fueron abonados mediante letras y que las farmacias aún no percibieron”, explicó.
Además, recordó que en septiembre vence el convenio vigente entre el organismo y las farmacias, por lo que el sector sigue de cerca las negociaciones para su renovación.
A pesar de las dificultades financieras, la mayoría de las farmacias misioneras continúa atendiendo a los afiliados de dicha obra social que presta cobertura a jubilados y pensionados del Estado.
“Muchas veces somos los financiadores del sistema de salud porque somos quienes sostenemos la atención mientras esperamos el cobro de las prestaciones”, afirmó Ilchuk.
Precios
Respecto de la evolución de los precios de los medicamentos, Ilchuk aseguró que durante este año los incrementos se ubicaron por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
“Hay aumentos todos los meses, pero vienen por debajo de la inflación. Algunos laboratorios incluso mantienen determinados productos sin variaciones durante algunos períodos”, indicó. Sin embargo, al ser consultada si las subas son consecuencia de la merma en las ventas, admitió que “si uno hace los cálculos por seis meses o un año, el impacto es más grande porque los salarios no fueron al mismo ritmo, pero pasa en todos los sectores y en la cadena farmacéutica hay muchos eslabones hasta llegar al consumidor”.
En ese contexto, consideró que tanto farmacias como proveedores fueron adaptándose a las nuevas condiciones del mercado mediante mayores facilidades de pago y modalidades más flexibles para sostener la actividad.
“Todos necesitamos vender y subsistir. Es una realidad que atraviesa a todos los sectores comerciales y las farmacias no son una excepción”, concluyó la profesional.
Fuente: El Territorio
