Junio inicia con la aplicación de nuevos incrementos nacionales en distintos rubros que impactan de forma directa en el IPC y en el poder adquisitivo. El foco principal recae en alquileres, combustibles y prepagas, dentro de un esquema de ajustes que sostiene la presión inflacionaria.
En lo que respecta a alquileres, los contratos alcanzados por la normativa derogada de alquileres registran una actualización del 78% anual para junio según el Índice de Contratos de Locación. La serie previa mostró subas de 32,05% en mayo, 31,22% en abril, 33,80% en marzo, 34,6% en febrero y 36,39% en enero, con una tendencia aún elevada.
Quienes pactaron ajustes trimestrales vinculados a la inflación enfrentan nuevos incrementos en junio. Las estimaciones ubican la suba cercana al 8,8%, mientras que los esquemas basados en los últimos datos del INDEC (febrero, marzo y abril) marcan una corrección de alrededor de 9,12%.

Transporte: combustibles con ajuste impositivo automático
El rubro transporte muestra un incremento en nafta y gasoil por la actualización parcial de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. El traslado del ajuste al precio final ocurre de forma directa, sin comunicación anticipada al consumidor.
Este mecanismo impacta de manera inmediata en costos logísticos y movilidad urbana, con efectos indirectos sobre otros precios de la economía, dado el peso del transporte en la cadena de distribución.
Salud: prepagas con subas entre 2,6% y 2,9%
En el área de salud, las empresas de medicina prepaga aplican incrementos en torno al 2,6% y 2,9%, según plan, compañía y región. La actualización responde a la dinámica reciente de precios y mantiene la trayectoria de ajuste mensual del sector.
Estas variaciones consolidan una estructura de costos creciente en servicios médicos privados, con impacto directo en cuotas de afiliados y planes familiares.
