El cierre de las sucursales de Musimundo en el NEA dejó a los empleados en la incertidumbre. Un trabajador de Posadas relató cómo se produjo el despido verbal, los problemas salariales arrastrados desde 2025 y las causas internas que atribuye a la crisis.
En medio del cierre de las sucursales de Musimundo en Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa, los empleados de la cadena de electrodomésticos se enfrentan a una situación de incertidumbre absoluta. Carlos, quien trabajaba en la sucursal de la calle Bolívar en Posadas, fue uno de los tantos trabajadores que recibió la noticia de su despido de manera verbal, sin telegrama ni cronograma de pagos.
El sábado por la tarde, los empleados de la sucursal de Musimundo en Posadas fueron citados a una reunión que cambiaría su situación laboral para siempre. “Ayer a las 19:30, el gerente tuvo una reunión con nosotros y nos dijo verbalmente que estábamos desvinculados de la empresa, que el día lunes ya no nos teníamos que presentar a trabajar”, dijo Carlos en diálogo con el programa de streaming Primer Día, transmitido por Misiones Online.
La comunicación verbal también incluyó promesas sobre una futura notificación formal, pero sin precisiones sobre plazos ni montos. “En el transcurso de la semana, lunes, martes, miércoles, nos iba a ir al telegrama informándonos cómo nos iban a pagar la indemnización, de qué manera. Es más, ahí también preguntamos si el sueldo de este mes nos iban a pagar y cómo nos iban a pagar. Nos dicen que nos van a pagar con la indemnización, pero no saben cuándo. O sea, todo esto verbalmente”, agregó.
La falta de respuestas concretas activó la intervención del sindicato, que se acercó hasta el local incluso antes de la reunión con el gerente. “Nos comunicamos con el Centro de Empleados de Comercio, con el sindicato, que asistió rápidamente a las 6:30 de la tarde y que pidió que se aclare la situación porque era todo una incertidumbre”, señaló el empleado. “Ya hace tiempo Musimundo viene con esta agonía comercial, pasa que ahora se escapa de una manera como si fuese sorpresa, pero nosotros venimos ya hace rato cargando esta mochila”.
La situación de incertidumbre no era nueva, sino que venía forjándose en el tiempo. Los empleados de la cadena habían normalizado la convivencia con los atrasos y las modalidades de pago fragmentado. “Desde julio del 2025, Musimundo y Carsa S.A., de la cual Musimundo es el nombre de fantasía, paga el sueldo en dos veces. O sea, te pagaban el 60% entre el 1 y el 10 y entre el 13 y el 18 te pagaban el otro 40%. Eso desde julio de 2025. Y hubieron unos meses que también pagaron hasta en tres cuotas. El último aguinaldo nos pagaron en dos cuotas”, detalló.
Las causas del cierre: gestión interna y conflictos entre socios
Frente a este panorama, Carlos también se refirió a los motivos que llevaron a la empresa al colapso. El empleado diferenció la situación de Musimundo del resto de los comercios del rubro. “El consumo bajó, pero el escenario comercial es el mismo para todas las empresas de retail. Sí, hablamos de las otras empresas, la competencia. Entonces, el problema con Musimundo fue la gestión interna financiera, ya que tuvieron problemas societarios”, afirmó.
En esa línea, explicó que la ruptura de la sociedad fue el detonante de la crisis. “En el 2024, uno de los socios del grupo, que era Megatone, se separa del grupo Carsa, se convierte en On City y compra sucursales de Musimundo. Y después, internamente, Carsa con su socio también tuvo problemas societarios, porque un socio denuncia al otro por fraude y entonces ahí empezó todo el problema interno de gestión dentro de la empresa, que eso fue lo que llevó a la implosión interna de la empresa”, relató.
El alcance geográfico de la decisión también fue motivo de preocupación. Carlos confirmó que el cierre de Musimundo no se limitó a Posadas, sino que afecta a todas las sucursales que la empresa tenía en el noreste argentino. “Tenía sucursales en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones. Y creo que quedaban dos en Buenos Aires, pero cierran todas. Eso nos informaron verbalmente, no hay nada escrito”, aseguró.
A pesar del aviso, los trabajadores no piensan acatar la orden de no presentarse, al menos hasta que exista una notificación formal. “Nosotros el lunes nos vamos a presentar a nuestro lugar de trabajo como tiene que ser, porque legalmente esto no se puede hacer, entonces vamos a presentarnos a nuestro lugar de trabajo”, recalcó. “Quisiera dar las gracias al Centro de Empleados de Comercio que siempre nos acompañó y nos dio una mano con todo esto”.
Decepción, juicios previos y el impacto en las familias
Detrás de la decisión empresarial, hay un profundo malestar humano. Carlos expresó su decepción y señaló que el desenlace era previsible, aunque no por eso menos doloroso. “Es una decepción. Pero nosotros, particularmente en mi caso, yo y algunos compañeros a esto ya lo veníamos viviendo hace mucho tiempo. Nosotros inclusive tenemos, allá por el 2024, un juicio que ya ha fallado a favor nuestro en primera instancia por paritarias que no pagaron”, relató.
En esa misma línea, describió el clima que se vivía en el local. “Era la crónica de un cierre anunciado. No iba a terminar de otra manera, nosotros ya lo estábamos viendo internamente”, agregó. Lo que más le preocupa, no obstante, es la situación de quienes quedan sin sustento. “El problema acá es que muchos compañeros quedan sin trabajo, sin su fuente laboral, y esta gente necesita el trabajo para sustentar a su familia. Obviamente, hay muchos que son cabeza de familia y el único ingreso de la familia, entonces eso es lo que golpea”, concluyó.
Otra de las aristas que marcó a los empleados fue la constante promesa de una salida que nunca llegó. Según Carlos, la empresa siempre mantuvo encendida la esperanza de un traspaso a On City, lo que generó una falsa tranquilidad entre los trabajadores. “En ningún momento ellos comunicaban, sino que te daban expectativas de que la empresa se vendió a On City, que la iban a comprar, que la compraron, que ya estaba todo hecho el negocio, que íbamos a ser traspasados a la nueva empresa, hasta último momento, hasta esta misma semana. Y ayer dicen que se cierran todas las sucursales, o sea, ¿por qué generar esa falsa expectativa en los empleados siendo que no era verdad?”, cuestionó.
Sobre si hay compañeros endeudados, Carlos confirmó la situación y la relacionó con esas mismas promesas. “Por supuesto que sí (hay gente endeudada). Porque inclusive nosotros veníamos con esto de que la empresa venía mal, que internamente estaba mal, pero en ningún momento ellos comunicaban, sino que te daban expectativa de que la empresa se vendió a On City”, explicó.
