El informe proviene de un relaviento realizado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), dependiente de la Universidad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Analizaron aproximadamente 2.200 casos en todo el país. El resultado, es que más de la mitad de los encuestados atraviesa una crisis económica o vital (55,74% y 52,31%, respectivamente) y que no puede acceder a un tratamiento psicológico (50,5%).
A su vez, casi la totalidad de los participantes utiliza redes sociales (97,19%) e IA (58,98%), dos factores asociados con “mayor sintomatología ansiosa y malestar emocional”. Al respecto, desde la Facultad de Psicología consideran que este uso digital viene en aumento en las generaciones más jóvenes.

En paralelo, asociaciones y redes de salud mental recibieron un aumento de los pedidos de tratamiento en el último año y, a la vez, abandonos debido a urgencias económicas. A su vez, sostuvieron que estas condiciones disminuyen la posibilidad de compensar el malestar con experiencias placenteras.
El “Relevamiento del estado psicológico de la población argentina” del OPSA arrojó que de los 2.213 casos analizados, el 35,85% de los participantes considera que se encuentra atravesando una crisis. Al ampliar con respecto a los diversos tipos, los participantes marcaron más de una opción: así, el 55,91% señaló razones económicas (como ingresos bajos o deudas), el 52,40% mencionó razones vitales y el 36,37%, una crisis familiar.
A su vez, cerca del 70% de los encuestados negó hacer algún tratamiento y la mitad de ellos (50,05%) reconoció la necesidad de iniciar uno pero no puede pagar uno (43,44%) o se ve impedido de acceder a un horario o carece de una cobertura con sus obras sociales/prepagas (cerca del 7%).
La crisis económica y social incrementa los cuadros de ansiedad
En este contexto, el psicólogo Juan Lafata advirtió en diálogo con LT17 Radio Provincia de Misiones que la crisis económica nacional profundiza los problemas de salud mental y emocional. “La situación es preocupante. El estrés sostenido provoca una gran inestabilidad, angustia, confusión, ansiedad e incertidumbre”, señaló.
El especialista advirtió que el actual clima social y la incertidumbre laboral generan un aumento del estrés, la irritabilidad y las dificultades para gestionar la frustración. En ese sentido, explicó que el trabajo ocupa un lugar central en la identidad de las personas, por lo que cualquier amenaza sobre la estabilidad laboral impacta directamente en el bienestar emocional y puede trasladarse también al entorno familiar y cercano.
Además, señaló que el estrés es una respuesta natural del organismo, aunque su persistencia puede derivar en cuadros de angustia, ansiedad, depresión y confusión. También alertó sobre las dificultades de acceso a tratamientos de salud mental en el contexto económico actual y remarcó la importancia de enfocarse en el presente, incorporar herramientas de contención emocional y sostener hábitos de cuidado para evitar consecuencias más graves en la salud física y psicológica.
