La leucemia linfocítica crónica (LLC), el tipo de leucemia más frecuente en adultos, atraviesa una transformación histórica: la quimioterapia, durante años el tratamiento estándar, comienza a quedar atrás frente al avance de terapias dirigidas y combinadas que prometen mayor eficacia y una mejor calidad de vida para los pacientes.
Leucemia linfocítica crónica: nuevas terapias cambian el paradigma médico
Este cambio de paradigma fue uno de los ejes centrales del 6º Congreso del Grupo Latinoamericano de Leucemia Linfocítica Crónica (LAG-CLL Meeting 2026), que reúne en Mendoza a referentes de toda la región para debatir los últimos avances científicos en torno a esta enfermedad.
“La LLC se encamina hacia una era post quimioterapia”, explicó la hematóloga María Silvana Cugliari, presidenta del congreso. Según detalló, los nuevos esquemas terapéuticos incluyen combinaciones de dos o tres fármacos con mecanismos complementarios, administrados por períodos acotados y con altas tasas de respuesta.

Una enfermedad frecuente y silenciosa
La LLC es un cáncer que se origina en los linfocitos, células clave del sistema inmunológico, y se caracteriza por su evolución lenta. Suele diagnosticarse en personas mayores de 50 años, con mayor incidencia a partir de los 70.
En muchos casos, la enfermedad no presenta síntomas durante años y se detecta de forma incidental en análisis de rutina. Cuando aparecen manifestaciones, pueden incluir ganglios inflamados, fatiga persistente, infecciones recurrentes, pérdida de peso y anemia.
Uno de los aspectos más particulares de la LLC es la llamada “regla de los tres tercios”: solo un tercio de los pacientes requiere tratamiento inmediato tras el diagnóstico, mientras que otro grupo permanece bajo observación y el resto puede no necesitar tratamiento en ningún momento.
Terapias más precisas y menos invasivas
El avance científico permitió desarrollar terapias dirigidas que actúan sobre blancos específicos de las células tumorales, así como inmunoterapias que potencian la respuesta del sistema inmune.
Estos tratamientos no solo mejoran los resultados clínicos, sino que también reducen significativamente los efectos adversos en comparación con la quimioterapia tradicional.

“Hoy el estándar de tratamiento está cambiando. Las terapias dirigidas, solas o combinadas, muestran beneficios contundentes y redefinen la forma de abordar la enfermedad”, afirmó el especialista Miguel A. Pavlovsky, director médico científico de FUNDALEU.
Además, muchos de estos esquemas tienen una duración limitada generalmente entre uno y dos años, lo que representa una diferencia clave frente a terapias prolongadas o indefinidas.
Otro de los grandes desafíos actuales es identificar qué pacientes se benefician más de cada tratamiento, avanzando hacia estrategias cada vez más personalizadas.
“La investigación permite entender mejor el comportamiento de la enfermedad y desarrollar opciones más efectivas”, señaló la investigadora del CONICET Romina Gamberale, quien destacó la importancia de la articulación entre el ámbito científico y la práctica clínica.
En este contexto, los especialistas coinciden en que el objetivo ya no es solo controlar la enfermedad, sino lograr respuestas profundas y sostenidas en el tiempo, con el menor impacto posible en la vida cotidiana de los pacientes.
El LAG-CLL Meeting 2026 también incluyó espacios de intercambio con asociaciones de pacientes de Argentina y Brasil, reflejando un enfoque cada vez más integral en el abordaje de la enfermedad.
La posibilidad de tratamientos más eficaces, con menos efectos adversos y de duración definida, marca un antes y un después en la historia de la LLC.
Así, la llamada “era post quimioterapia” deja de ser una proyección a futuro para convertirse en una realidad concreta que redefine el tratamiento de la leucemia más común en adultos.
