La concejal Valeria Gómez de Oliveira presentó en el Honorable Concejo Deliberante de Posadas un proyecto de ordenanza que busca prohibir en todo el ejido urbano la actividad informal de los denominados “trapitos”, cuidacoches, limpiavidrios y tareas afines vinculadas al estacionamiento de vehículos en la vía pública.
La iniciativa tomó estado parlamentario este jueves y propone impedir cualquier actividad no autorizada relacionada con el cuidado, vigilancia, lavado, limpieza, acomodamiento o reserva de espacios para vehículos estacionados, exista o no un pedido de dinero a cambio. También alcanza a los limpiavidrios y otras prácticas similares realizadas en semáforos y espacios públicos.
“Básicamente el tema tiene que ver con regular la cuestión de los trapitos, conocidos por todos, que generalmente están en alrededores de restaurantes o lugares muy concurridos y se ponen a cuidar supuestamente coches con el objetivo de recibir alguna propina”, explicó Gómez de Oliveira.
La edil sostuvo que actualmente muchos vecinos terminan pagando por temor a posibles represalias. “Generalmente el pago no se hace de manera voluntaria, sino para evitar algún conflicto o una situación incómoda. Como es una actividad totalmente irregular, ningún vecino tiene certeza de que esa persona realmente vaya a cuidar el coche y no sea la misma que pueda dañarlo”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que existen situaciones que generan intimidación, especialmente en zonas de alta circulación. “Uno termina pagando para evitar una discusión incómoda o algún tipo de agresividad”, señaló.
El proyecto establece además la creación de canales de denuncia telefónicos y digitales disponibles las 24 horas, para que los ciudadanos puedan informar este tipo de situaciones. A partir de ello, inspectores municipales deberán acudir al lugar para intimar el cese de la actividad y, de ser necesario, requerir apoyo de la fuerza pública.

“Lo que buscamos primero es prohibir la actividad y que el municipio tenga herramientas para actuar rápidamente cuando exista una denuncia”, explicó la concejal, quien indicó que existen antecedentes similares en otras ciudades del país “donde incluso se logró terminar con esta práctica”.
La iniciativa contempla multas de entre 500 y 2000 unidades fijas para quienes incumplan la normativa, con posibilidad de duplicar la sanción en casos de reincidencia.
No obstante, Gómez de Oliveira aclaró que el objetivo del proyecto “no es criminalizar” a las personas que actualmente realizan estas tareas informales. “No podemos decir que todos tengan una actitud intimidatoria o quieran causar daño, pero el vecino no lo sabe porque no está regulado”, expresó.
En paralelo, la propuesta incorpora la posibilidad de que el municipio impulse programas de capacitación e inserción laboral a través de la Oficina de Empleo y otras áreas competentes, con el objetivo de ofrecer alternativas laborales formales a las personas alcanzadas por la medida.
“La idea no es acusar, sino tratar de encontrar un trabajo que realmente valga la pena y sea legal para esas personas”, sostuvo.
Durante la presentación del proyecto, la concejal también mencionó denuncias de mujeres que aseguraron haber atravesado situaciones de temor frente a limpiavidrios en algunos puntos de la ciudad.
“He tenido casos de mujeres que me dijeron que prácticamente las obligaron a pagar o les golpearon el vehículo con el elemento con el que limpian el parabrisas porque no quisieron bajar el vidrio. Una mujer sola no tiene por qué sentirse expuesta a una situación de violencia”, afirmó.
El proyecto quedó ahora en análisis dentro del Concejo Deliberante y deberá ser tratado en comisión antes de llegar al recinto para su votación.
