El Mundial nos sube cada cuatro años a una montaña rusa de sentimientos contrapuestos, que disfrutamos o padecemos de la mano de la pasión por el fútbol. La Copa une y genera encuentros con familia y amigos, pero también tiene un costado más riesgoso: tanto vaivén emocional nos puede jugar una mala pasada si no nos cuidamos.
“Diversos estudios realizados durante los Mundiales de fútbol y otros eventos deportivos de gran repercusión han mostrado un aumento de los eventos cardiovasculares durante los partidos de mayor carga emocional. Uno de los trabajos más conocidos, realizado durante el Mundial de Alemania 2006 y publicado en The New England Journal of Medicine, observó que el riesgo de una emergencia cardíaca fue aproximadamente 2,7 veces mayor durante los partidos de la Selección alemana respecto de los períodos de control”, plantea el doctor Juan Pablo Costabel (MN 119.403), jefe de la Unidad Coronaria e Internación del ICBA Instituto Cardiovascular.

Por el modo como los argentinos vivimos el fútbol, muchas veces se hace difícil parar la pelota y tomarse un tiempo para repensar si nuestra pasión nos puede estar jugando una mala pasada. Sin embargo, es necesario. Como primer paso, es importante saber cómo podemos identificar si nuestro corazón está dando una respuesta lógica ante las emociones que se desarrollan durante un encuentro o si, por el contrario, algo malo puede estar ocurriendo, en especial en personas que tienen factores de riesgo y antecedentes coronarios.
“Es normal que durante una situación de gran emoción el corazón lata más rápido o con más fuerza, porque aumenta transitoriamente la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los niveles de adrenalina. Sin embargo, síntomas como dolor u opresión en el pecho, falta de aire, desmayos, palpitaciones sostenidas o síntomas neurológicos repentinos requieren una consulta médica inmediata“, advierte el experto del ICBA, quien además remarca que ante la duda siempre es preferible consultar. ”En cardiología, llegar a tiempo puede marcar una diferencia importante en el pronóstico”, remarca.
“La descompensación aguda de una patología cardíaca no da tiempo, y está en juego la vida. Si ante un infarto uno espera dos horas a que termine el partido para consultar, puede evolucionar hacia una arritmia grave, descompensación y puede ser mortal. El tiempo es tejido, debemos concurrir rápido a la guardia. En el caso de un infarto, por ejemplo, eso permite ‘abrir’ la arteria coronaria de manera precoz y evitar secuelas futuras”, detalla la doctora Viviana Cavenago (MN 134319), cardióloga del Servicio de Cardiología Ambulatoria del ICBA Instituto Cardiovascular.
